domingo, 20 de julio de 2014

Amigo=otro significativo... Amistad=fuente de resiliencia

La vida, la existencia humana, ofrece constantemente situaciones nuevas a enfrentar, algunas nos hacen plenamente felices, otras no nos importan demasiado y otras nos presentan dificultades que nos dejan vulnerables. La resiliencia es la capacidad humana para enfrentar las adversidades y salir fortalecidos de ellas.
En ese proceso dinámico de interacción con el medio, aparecen "otros" que resultan significativos, que con amor incondicional, límites y plasticidad se convierten en tutores de resiliencia... pueden ser familiares, amigos, personas cercanas pero también desconocidos.

Hoy, reivindicamos a aquellos otros significativos, amigos y no amigos que nos acompañan y ayudan en el desarrollo de nuestra resiliencia...

A los compañeros de trabajo que comparten momentos, situaciones, risas y problemas...

A los compañeros de equipo, unidos en el hacer y en el sentir...

A los compañeros de estudio, de escuela y de banco, a los que fueron antes, ahora o más adelante compañeros de otros trayectos...

A los primos y primas, amigos y enemigos en los juegos, compañeros fieles en la vida...

A los tíos y tías, que se amigaban y amigan con nosotros compartiendo travesuras, comidas ricas, charlas profundas y el sabernos queridos...

A las cuñadas y cuñados que se convierten en hermanos y amigos, las dos cosas a la vez... siempre cerca...

A los sobrinos de sangre y del corazón, ellos los hijos de nuestros amigos, eterna fuente de alegría y energía...

A nuestras mascotas, que nos recuerdan cómo es la amistad humana, cuando la soledad nos inunda y la compañía de los hombres nos reconforta...

A los amigos que son hermanos profundos de la vida, de los que nunca podremos separarnos, a pesar del tiempo y la distancia, a los amigos elegidos, a los abandonados, a los a los reencontrados, a los que nunca dejamos y a los que  a veces olvidamos...

A los hermanos, amigos eternos de la vida... a los padres y suegros, que nunca serán amigos, pero que manifiestan amistad en todos sus actos...

A los hijos, de los cuales no debemos ser amigos, pero a los cuales tenemos que amar y acompañar con cariño de amigos...

A las parejas, que día a día renuevan el compromiso de mantener viva la amistad, compartiendo caminos, alegrándolos...

A todos ellos y a otros tantos más... Gracias, mil gracias!!!!




miércoles, 16 de julio de 2014

Odontología comunitaria=resiliencia sociocultural

Mucho tiempo compartido, muchas experiencias en común, la misma visión del hombre como ser integral... el origen de un camino compartido de trabajo y muchas otras cosas que enriquecen la vida.
Espacio R quiere promover y difundir esta obra, en la que humildemente participó. En uno de sus anexos se describen las investigaciones que conjugaron la odontología comunitaria, la resiliencia personal, familiar y la sociocultural: un proyecto que incluía docentes, odontólogos, niños, familias y capacitadores para estudiar la incidencia del Programa de Prevención Sonríe Argentina en la autoestima y en la capacidad de resiliencia de los niños integrados al programa.
Esta obra de la Dra. Melania Gonzalez y Rivas es una edición valiosa y necesaria, que cubre un vacío aportando una mirada amplia y sólida, enriqueciendo no sólo para la Odontología.

Para mayor información:
 http://www.roca.org.ar/

jueves, 10 de julio de 2014

Resiliencia en Rosario: Mónica Chirife

En recordación de Mónica. A tres de años de su ausencia.


Hoy jueves 10 de julio se cumplen tres años del fallecimiento de mi por siempre amada y admirada compañera Mónica Chirife, co-directora, protagonista e inspiradora de nuestro documental "Madres con ruedas" (2006).

En diecisiete días más, el 27 de julio, fecha del cumpleaños de Mónica, se hará una proyección del film en el Cine El Cairo de Rosario, en el horario de las 18 hs y con entrada libre y gratuita. La proyección es auspiciada por la Fundación CIRRO / Centro Interdiscipliario de Resiliencia Rosario que ha propuesto que, en homenaje a Mónica, este día sea declarado Día de la Resiliencia por el Concejo Municipal de la ciudad, lo que ha tenido resolución favorable el pasado día 3 de julio.



En la página web del film se puede leer sobre éste y otros dos homenajes a la memoria de Mónica: un premio del Concejo Municipal que lleva su nombre y una escuela pública que lo llevará (cuando se cumpla el plazo de cinco años desde su fallecimiento): www.madresconruedas.com.ar .

miércoles, 9 de julio de 2014

9 de julio: día de la independencia.

Hoy festejamos y recordamos nuestra independencia... 9 de julio de 1816.

¡Qué desafío! Vivir en 2014 con independencia frente a las dificultades, pilar fundamental de la resiliencia... vivir y actuar con verdadero pensamiento crítico frente a las masas, frente a posiciones antagónicas estériles, frente a posturas contrarias presentadas como enemigas...
¡Qué podamos crear una resiliencia sociocultural, basada en la verdadera pertenencia, con respeto por la historia, con una sólida identidad cultural basada en valores comunes construidos y adoptados con libertad y autonomía, con una energía cultural que vaya más allá de un efímero entusiasmo de un encuentro deportivo! ¡Qué nos sintamos argentinos hoy y el resto de los días,

en que tengamos que enfrentar la realidad con sus adversidades y oportunidades, para trabajar sobre la misma para construirla y reconstruirla!
¡Qué nuestra bandera flamee hoy y siempre!

domingo, 6 de julio de 2014

Kim Phuc: La fuerza de la resiliencia.

Kim Phuc - La fuerza del perdón

 28-02-2002 11:00 pm Kim Phuc es la niña de la foto. El 8 de junio de 1972, cuando su aldea de Tran Bang (Viet Nam del Sur) fue bombardeada, tenía 9 años. Abrasada por el napalm, se echó a correr por la carretera, aullando de miedo y dolor. Todo el horror de la guerra quedó captado en esta fotografía de Nick Ut, reportero gráfico de la agencia Associated Press, y su difusión en el mundo entero contribuyó a poner un término al conflicto de Viet Nam.


Kim Phuc tiene hoy 38 años y vive en Canadá con su esposo e hijos. Aunque su cuerpo quedó marcado para siempre con los estigmas visibles e invisibles del napalm, ha perdonado a los que se los infligieron.


En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington dijo a los ex combatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría: “Ya que no se puede cambiar la historia, tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz”. Dicho y hecho: Kim Phuc tuvo el gesto de abrazar a John Plummer, uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang.


Kim Phuc es actualmente una de más fervientes militantes por la paz mundial, la no violencia, la tolerancia, el diálogo y la ayuda mutua. En su calidad de Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, se esfuerza sin descanso por promover el objetivo señalado en el preámbulo de la Constitución de la Organización: "Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz ".

A pesar de sus terribles heridas, ha llegado a ser capaz de perdonar a los que se las infligieron. ¿Cómo lo ha logrado?
Cuando me quemé en 1972, tenía 9 años. Mi casa estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm, que alcanza una temperatura de 800º a 1200º, es decir, unas 8 a 12 veces más elevada que la del agua hirviendo. El 65% de mi cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarme injertos en el 35% de la piel, pero mi rostro y mis manos quedaron intactos, sin cicatriz alguna. Las bombas no me destruyeron por completo como lo hicieron con familiares y amigos.
Más tarde empecé a soñar con llegar a ser médico para salvarles la vida a los demás, tal como habían hecho los que me atendieron durante los 14 meses interminables que pasé en el hospital. Cuando salí de él, quise proseguir a toda costa mis estudios pese a las heridas y a los espantosos dolores de cabeza que padecía. Era muy difícil. Como mis padres no tenían bastante dinero para medicinas, mi madre compraba trozos de hielo y me los ponía en la cabeza para calmar mis dolores, mientras que mi padre me daba ungüentos hechos con plantas conocidas por sus propiedades curativas.

¿Pudo acabar sus estudios?
No. Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando.
Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.

¿Cómo recobró las ganas de vivir?
Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?”
En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión. Mi mayor deseo era encontrar una amistad, alguien a quien hablar y confiarme. Había dibujado incluso su imagen en un papel. Un día que entré en la iglesia vi a una muchacha sonriente sentada en medio de la nave vacía. Se hizo amiga mía.

¿Qué cambió ese encuentro en su vida?
Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos. En vez de reaccionar de una manera “normal”, es decir con odio y deseo de venganza, opté por la comprensión, que por cierto no se alcanza en un día.

Desde 1997 es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, ¿cuál es su mensaje y cómo difunde los ideales de la Organización?
Quiero que mi experiencia sirva a los demás. Fui quemada por culpa de la guerra y, hoy en día, quiero alentar a las personas a que se amen y ayuden entre sí. Tenemos que aprender cómo ser más tolerantes, estar atentos a las personas, escucharlas, salir de ensimismamiento y ayudar a los demás, en vez de dejarnos llevar por la ira y el odio que sólo engendran deseo de venganza y violencia estériles. La guerra sólo trae consigo padecimientos. Por eso enseño a la niñita de la foto, porque su imagen es el relato de mi vida y de las consecuencias que en ella tuvo la guerra. No hay padres en el mundo que quieran que vuelva a ocurrir lo que se ve en la foto. Desearía transmitirles lo que he aprendido a valorar: He vivido la guerra y sé cuán inapreciable es la paz. He sufrido mi dolor y sé lo que vale el amor cuando uno desea curarse. He experimentado odio y sé cuál es la fuerza del perdón. Hoy, como estoy en vida y vivo sin odio ni ánimo de venganza, puedo decir a los que causaron mi sufrimiento: “¡Os doy mi perdón!” No hay otro medio para preservar la paz y poder hablar de tolerancia y no violencia.

Esos son precisamente los ideales que defiende la UNESCO, pero es muy difícil perdonar, sobre todo en el contexto de una guerra.
Las personas siempre pueden elegir. Yo he optado por la reconciliación y mi vida se ha transformado. He dejado de ser una víctima. Por eso digo a la gente: “Mirad, de esta manera encontré la paz. Así fue mi pasado y lo superé, y mi presente puede ser vuestro futuro si queréis.” Los niños son los que mejor captan mi mensaje, por eso visito tantas escuelas como puedo para decirles: “Nuestro futuro está en vuestras manos, la paz es asunto vuestro. ¡Manos a la obra!”

¿Como difunde su mensaje?
En 1997 creé la Fundación Kim Phuc, que se dedica a ayuda a los niños que son víctimas de la guerra y la violencia. En Timor Oriental y Rumania, así como en Afganistán recientemente, les prestamos asistencia médica, física y psicológica, suministrándoles prótesis cuando han perdido un miembro o ayudándoles a superar los traumas que han sufrido. Sé lo difícil que les resulta a los niños hablar de ellos. Estoy de todo corazón con las víctimas de las guerras que hay en este momento y, en beneficio suyo, no cejaré en mi empeño de propagar un mensaje de paz.

Bibliografía: "The girl in the picture", Denise Chong, Viking Penguin, Nueva York.
Existe una versión en francés: "La fille de la photo", Denise Chong, Belfond, París.
http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=4782&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/Programas/ver?rec_id=123391
https://www.google.com.ar/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=kim%20phuc